Mensaje Nº 1 - Jon
Ante la inminente visita de la aún señorita Sonia Aguado a su ciudad natal, la editorial “Anda que no” ha anunciado la próxima publicación dentro de su colección “Dueño de mi silencio, esclavo de mis palabras”, de la biografía de la actual compañera sentimental de ‘Unnecked Man’.
La parte más interesante de la biografía reside en un capítulo anexo entitulado “¿Quién me mandaría abrir la boca?” en el que se recogen las frases más afortunadas de la susodicha durante su época de estudiante y posterior exilio en el Levante Almeriense, sin duda una de sus épocas más prolíficas creativamente hablando.
A continuación pasamos a reproducir algunas de estas perlas del pensamiento contemporáneo, ejemplos vivos de cómo una persona puede ser fiel a sus palabras hasta las últimas consecuencias.
Oída por primera vez en septiembre de 1992 y repetida reiteradamente hasta la actualidad.
“Todos los tíos son unos guarros, qué asco, por dios”
Oída por primera vez en septiembre de 1992 repetida y reiteradamente hasta que pilló.
"Y digo yo, ¿si les capamos a todos?"
Oída por primera vez en septiembre de 1992 repetida y reiteradamente hasta que se dio cuenta para qué valía el instrumento en cuestión.
“No sé cómo podéis liaros con alguien así como así”
Mantra típico cada vez que una de sus amigas pillaba.
“O sea, que hablando de Silvio Rodríguez y lo que querías era tocarme las tetas”
Donosti, 1995, tras arrearle un bofetón a un incauto chaval que se la había llevado a lo oscuro.
“Slurp, slurp, zanga, zanga, glus, glus, toma, dale, riaca, uyuyuyuy, slurp, slurp”
Vitoria, enero de 1996.
“Uy, que zed, ¿no tenéid aua pod ahí?” (Léase con la lengua pegada al paladar)
Vitoria, enero de 1996 pero seis horas más tarde, en el viaje de vuelta.
“Me voy a rellenar el botellín”.
Lejona, enero de 1996, pero el lunes siguiente.
“Os quiero, nunca os olvidaré, escribidme, que quiero que sigamos en contacto toda la vida” (Lease entre compungidos sollozos y lágrimas de sentido dolor).
Lejona, junio de 1997, a altas horas de la madrugada.
“O sea, que me das la vara con Silvio Rodríguez y ni siquiera me tocas las tetas”
Donosti, 1997, tras arrearle un bofetón a un incauto chaval a quien se había llevado a lo oscuro.
“Uy, ahora entiendo eso que dicen de que el amor lo hace todo más grande”.
Almería, 2000, el día que se quitó el precinto, por fin.
“Uy, se ha caído el poster del surfista”.
Almería, 2000, el día que se quitó el precinto. En serio, eh.
“El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura en estos momentos”
Donosti, marzo de 2001. Felicitación de Sonia Aguado a Sonia Ávila, su amiga de toda la vida, con motivo de la boda de ésta.
“¿Qué dices tú de Silvio Rodríguez? Anda y tócame las tetas de una vez”
Almería, 2001, una vez que ya sabía algo del tema, y tras arrearle un bofetón, como no, a un incauto chaval a quien se había llevado a lo oscuro.
“Uy, fíjate que era yo tonta en la Universidad. Decíamos cada cosa. ¡Qué ridículo!”
Almería, agosto de 2001, leyendo una dedicatoria tras una foto.
"¿Estás malito? ¿Quieres que te haga un huevito o algo, corazón?"
Almería, agosto de 2001.
“Aunque no te haya hecho mucho caso, ya sabéis que te quiero”
Almería, agosto de 2001, despidiendo a Isabel Arregui.
“Aunque no os haya hecho mucho caso, ya sabéis que os quiero”
Almería, agosto de 2001, pero una semana después, despidiendo a Jon y Josu.
“¿Pues sabes qué te digo? Que ahora que tengo novio, nos volvemos a Donosti para que te vean”
Almería, octubre de 2001.
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